martes, 9 de octubre de 2012

Sentido


Entre el saber y el hacer a veces nos hacemos ciegos
y otras nos hacemos sordos.
Lo visto o lo imaginado no encuentran sentido,
la vida es arte, es surrealismo.
Caminaba contigo o caminaba sin rumbo,
respiraba mi alma o solo era un suspiro.
Toma tiempo pero es tan relativo,
que a veces creemos que ya lo hemos vivido.
Quiero cantarlo y cambiar el motivo,
cantando oramos y con amor seremos sorprendidos.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Probando, probando.


Aquí ando, a petición de un amigo, en medio de las prisas y las carreras, dándome tiempo para escribir. Cuál será el tema, el tema es que no he escrito, por ocuparme en otras cosas, he estado viviendo, me ha dado por vivir mucho últimamente, disfrutar todo, observar, aprender, saborear con más calma, No es que antes no lo hiciera, antes era como queriendo acabarme el mundo, y ahora siento que tiene más fondo y reflexión. Ahora sé que prefiero vivir en vivo.

Pienso desde el que me encante ver las nubes en forma de algodones gigantes, hasta que he hecho que no ha funcionado. Si voy hacia adelante o hacia atrás. Si voy volando o con los pies en la tierra.

Vamos por un camino, en el camino hay un hoyo y nos caemos, salimos con mucha dificultad. Volvemos a pasar, se nos olvidó que estaba ahí tal vez, caímos y salimos. Volvemos a pasar burlándonos del hoyo y pensando que no es posible que volvamos a caer y caímos, que bien esta vez salimos más fácil. Ya no quiero volver a pasar por ahí. Debe haber más caminos qué ese, largos, cortos, con otros hoyos yo que sé, pero otros. La gracia es enfrentar el miedo que nos atora en tantas cosas. Ahí esta la valentía.

La valentía de agradecer a las cosas simples como un cielo iluminado o estrellado, que a veces está nublado pero que ahí esta siempre para que nosotros podamos observar. Gracias a las pequeñas cosas y a las grandes, a la imperfección que le da forma y sabor diferente y todas las cosas, cosas que con nuestro extraordinario y a veces limitado cuerpo humano, podemos probar un poco.

Y no pasa nada si pasamos y vemos y aprendemos y retomamos e incluso si modificamos las cosas. El universo está ahí para nosotros, y lo disfrutan más los que quitan las barreras del miedo. <3


miércoles, 13 de junio de 2012

Amor a la nación.



Oigo discursos iguales: guerra sucia, no hay propuestas, estamos en la lucha, ¿cuál lucha?.

 ¿De qué hablan?.

Escucho: “Tengo miedo, me voy del país”. ¿Es posible una actitud tan ignorante y cobarde?.

¿Es posible que sigamos pensando como víctimas y estirando la mano para que nos den?.

Nosotros ¿qué estamos haciendo al respecto?, ¿criticando solamente?.

“Planearemos un futuro ideal para México”. Un futuro… ¡México está ocurriendo ya, en PRESENTE!.

Se nos va la vida especulando, y ¿qué va a pasar? Va a pasar lo que queremos que pase. ¡Hagámoslo posible!

En vez de pensar qué nos va a dar el gobierno, pensemos qué le vamos a dar nosotros a México.

Qué les parece darle una buena reputación cuando visitamos otros países. 

Qué tal se vería nuestro País limpio y sin contaminación.

Si pensamos que México es un país de paz, que hemos cometido errores y sí hemos aprendido.

Hace falta dejar de pensar lo que está mal y pensar en QUÉ HACE FALTA! Y luego INNOVAR.

Pensar positivo, ¡qué sí podemos hacer! Ocuparnos, ver por el prójimo, desde evitar tirar un chicle en la calle hasta generar nuestro propio empleo.

Pienso que asumimos el reto. Pienso que realmente amamos a nuestro País.


martes, 13 de marzo de 2012

Un día y todos para las mujeres.


Días después del Día Internacional de la Mujer, me doy tiempo para sentarme a escribir la reflexión; sí, ya pasó el día, pero el sentimiento no.

Rescato el muy mentado “a la mujer debería celebrársele todos los días” pero no se hace. Por eso necesitamos recordatorios calendarizados. Con un día para la mujer no se hace menos a nadie. Es el colmo que con el pretexto de considerarlo un día más víctima de la mercadotecnia y el consumismo, algunos lo menosprecien.

Me aterroricé al escuchar a una dama decir: “¿Día de la mujer? Como si fuéramos monos…” ¿Hum? Pues no, no somos monos y tenemos nuestro día, ¿para qué? Para reconocernos y recordarnos que todavía hay mucho por hacer para ellas (nosotras).

Es triste pensar que seguimos en ese punto, en el que cuesta trabajo agradecer, y más allá de agradecer, aprender a recibir reconocimientos y halagos; y más importante aún auto reconocernos y amarnos.

Yo sí lo acepto y reconozco, he tenido mucha madre y abuelas, maestras, amigas, mujeres que han marcado mi vida de una manera positiva y con cariño; todas ellas se merecen felicitaciones diario.

Pues bueno, encuentro entonces en el Día Internacional de la Mujer una oportunidad para que de una vez por todas las mujeres dejen de hacerse menos, ellas mismas primero y atiendan a los reconocimientos con la responsabilidad y el merecimiento que nos caracteriza, sin hacer menos a nadie y haciendo lo que mejor sabemos hacer. Amar y ser amadas, que este mundo nos necesita.  *

La pasión es el motor: http://www.ted.com/talks/isabel_allende_tells_tales_of_passion.html 

jueves, 22 de diciembre de 2011

SIN LUCES NAVIDEÑAS

Sin luz eléctrica, no hay foquitos ni series navideñas que bailan al compás del villancico, y mucho menos un pavo recién salido del horno. Es un ambiente frío, con olor a paja y excremento; una noche solo iluminada por las estrellas. Sí, el amor puede nacer en un lugar como ese, el amor está en todas partes, está en donde quieras verlo. Eso es La Navidad en uno de sus significados más profundos. 

¿Qué significa nacer en un pesebre? ¿Qué mensaje nos envía La Navidad con esa muestra de humildad? ¿Para qué nos quejamos tanto?

La Navidad, no son listas y listas de mandados, de cosas por comprar; no es solo recordar lo que tenemos que preparar o a la gente que no hemos visto en todo el año para mandarles una felicitación, y no es solo reflexionar sobre lo que hemos hecho o dejado de hacer en el año.

Se nos olvida qué calendario nos rige y por qué es la fecha más esperada del año para muchas personas; precisamente porque ya no esperan, se acaba la esperanza y la fe. Nos enojamos y decepcionamos de los regalos que recibimos y que estuvo aburrido y que no era no que esperábamos. El significado de la Navidad va más allá de toda cosa tangible y material,  si no lo entendemos,  si no lo sentimos y compartimos, no trascenderá.

Y así se nos va olvidando el sentido del Arbolito navideño, de dónde viene la tradición, que por ser de tipo perenne representa la vida, la fertilidad; la luz de Jesucristo como la esperanza y luz del mundo y la estrella que guía como la estrella de Belén.

Seamos creyentes o no, el mensaje es el amor, vivir el amor en todo su esplendor, viviéndolo en su sentido más profundo. *

miércoles, 19 de octubre de 2011

Matando al "Recuerdo Maligno"



Muy común tirarse al drama y flagelarse con los recuerdos, sobre todo los dolorosos, cuando seguramente tenemos unos muy felices y los ocupamos muy poco. Para estos no hay más que pedir fervorosamente que disfruten su pena y dejen a los demás disfrutar su felicidad.

Para los otros, que quieren olvidar a alguien (o algo) que ya no está o que no aporta nada positivo, por la razón que sea, ese es el momento que más viene al recuerdo precisamente por estar pensando que quieres olvidar. Ojala existiera una medicina o vacuna, o se pudiera con el alcohol como dice la canción, pero no, no hay receta mágica para olvidar. Sin embargo sabiendo que el inconsciente no distingue entre si está pasando ahorita o ya pasó, y entre si es real o imaginario, bien podemos manejar algunas trampas y engañarlo.

El secreto está en el dejar ir. Como ejemplo tenemos la famosísima frase: Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même; «Dejad hacer, dejad pasar, el mundo va solo» de Jean-Claude Marie Vicent de Gournay, por ahí del siglo XVIII, lo más curiosa es que fue usada por primera vez por contra el intervencionismo del gobierno en la economía.

Aquí algunos consejos de cómo hacerle.

  1. Dale un tiempo razonable para recordarlo. Como un pequeño homenaje, y  que no pase de ahí. Tú sabes cuándo es suficiente.
Si el recuerdo persiste, sigue leyendo.

  1. Llega el recuerdo, empieza a doler, lo mejor en ese momento es cambiar el tema.
Pregúntate cosas como: ¿Si tuviera un millón de pesos, en qué NO lo gastaría?. ¿Cuándo juegan Nadal y Federer otra vez?. ¿Si pidieran mi foto para los billetes, cuál pondría?.

  1. Prohibido pensar en el: “y si hubiera…”. Es mejor preguntarnos: “lo que se puede hacer ahora es…”. Cuesta más trabajo pero funciona pues te mantiene ocupado, entonces el recuerdo doloroso se queda en segundo plano. Si la respuesta es: “nada” haz otra cosa, algo diferente, juega memorama, suena a burla pero funciona, búscate un pasatiempo, ve al cine, tírate de un puente (pero con ligas y asesoría de un profesional), etc.
  1. Finalmente y la más poderosa: despídete del recuerdo, pídele perdón, agradécele y deséale lo mejor del Universo. Es una despedida del RECUERDO, no de la persona. No es necesario revivirla o ir a buscarla para decírselo ni nada por el estilo. Es un trabajo de imaginación y sinceridad nada más.
 Darnos cuenta de la mucha energía que nos quita estar dándole vueltas a un asunto que no tiene futuro, es frustrante y doloroso. Deja ir, disfruta el presente y prepárate para todo lo bueno que trae el futuro.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El límite de la exageración


La aflicción y el hastío son tan parte de la vida como la felicidad y la alegría. Existen, no ha habido más antes o menos que ahora y no sabremos si habrán más paz o tristezas después.

Ante esa reflexión me explico a mi misma por qué exageramos el sentimiento. Entendiendo a las emociones como sentimientos racionalizados; cuando nos sucede algo triste, cuando perdemos al “amor de nuestras vidas” nos quejamos y lamentamos, sacamos las fotos, oímos las canciones más románticas, nos tiramos al drama. Estamos tristes y queremos estarlo más. Y cuando estamos contentos, queremos estarlo más, estamos pasándola bien, ¿por qué no más?.

Los seres humanos tenemos la inteligencia para ponernos límites, ¿por qué no lo hacemos?, no nos enseñaron de chiquitos, no nos acostumbraron, nos dejaron hacer lo que queríamos. Es buen tiempo para aprender cuando sí, cuando no, que sí y que no.

Se escucha frecuentemente: “¿qué le está pasando a este mundo?”. Pasa que todos queremos más, somos soñadores y al no tener límites el error es que llega el momento en que no interesa el cómo lograr lo que queremos.

Las cosas se disfrutan diferente y se valoran más si sabemos que se van a terminar algún día, y eso son de las cosas que tenemos por ciertas en la vida.